Instantes.

Instantes que transcurren cual gloria pasajera, midiendo la vida , creyendo en cada momento como esa mágica oportunidad irrepetible, que se acerca para que la tomemos ó la dejemos marchar sin percatarnos de su necesaria presencia.  Instantes que nos hacen ser protagonistas de la leyenda que  construímos, con cada detalle nacido de nuestras manos y de la creatividad fecunda en el ser que nos distingue . Instantes que inspiran melodías, el lirismo de una evocación  ó el verso surtidor de suspiros de luna y de melancolía de estrellas solitarias. Instantes que más que una esperanza perdida se transforman en poesía del alma y de la vida.

Instantes que cautivan la mirada,
que enamoran al más fiel de los intentos,
en sublime batallas de añoranzas
defendiendo la utopía de un anhelo.

Milagros del azar que invita a los encuentros,
instantes sin licencias, cual ángeles del tiempo
instantes presumidos que escapan sin remedio,
efímeros y místicos,  fugaces como el viento.

Instantes que no huyen, se quedan sin aliento
prendidos de nostalgias, leales al encuentro
de almas que gemelas, fecundan los recuerdos
viviendo eternamente, la leyenda de un sueño.

Instantes que liberan y otros que destruyen,
instantes que seducen  con miel los pensamientos
y florecen en ellos cual luz del universo,
inefables, virtuosos, leales y sinceros.

Instantes que sublime construyen la esperanza 
 y nutren de energía divina los senderos,
y otros que alucinan partidas sin regresos,
en la arena de almas de desierto suspenso,
ahogando la añoranza sedienta de silencio. 

Quimeras  que contadas son leyendas y sueños
de instantes, de emociones surtidas de sucesos,
de épicas batallas,  justicia ó desenfreno
de románticos pleitos, de egoísmo y despecho
de héroes y de fábulas, de encantos y hechiceros,
de mitos relatados y mágicos encuentros.

Instantes que fugaces son  hielo en el desierto y otros que alucinan etéreos sus misterios.


Instantes colocados en el momento exacto de la vida, intransferibles,  esos que delatan nuestra esencia , que reducen nuestros actos y nos colocan en el punto culminante de esa leyenda que sin explicaciones diseñamos con la ingenuidad de la inocencia, con la intensidad de la experiencia , con la incapacidad de descubrir lo verdaderamente trivial que se esconde tras la frialdad de una apariencia  y la belleza de lo que no podemos ver porque no miramos más allá de lo que nos ofrece cada instante.


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