Azota sin piedad





Hostiga el miedo absurdo sin reparos
induce a la agonía que contagia,
azota sin piedad desde el cadalso
e impulsa a la obsesión y a la añoranza.
Acosa lastimando lo sagrado,
se olvida del valor de la palabra,
destroza la humildad en mil pedazos
y extiende la censura, la falacia,
negando lo aprendido de un pasado
que supo del amor y su abundancia.


¿Por qué se ensaña así rompiendo lazos?
¿Adónde irán cubriendo su fachada
el ego, la ambición, el despilfarro
y el gris de la maldad descontrolada?
El mundo de hoy precisa del milagro
que inspire corazones y plegarias,
que encuentre su escudero en lo sensato
descubra transparencia en la  mirada,
limpiando la crueldad del descalabro
para encender almenas de esperanzas.











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