A la Mariposa Blanca

 (Flor nacional de Cuba)


El aroma de su flor, bálsamo y monte,
 embeleso al desplegarse su corola,
tan mambisa en la vereda, nunca sola
junto al verde palmeral del horizonte.

Su fragancia va embriagando hasta el sinsonte
y lo invita a su trinar mientras tremola,
cuando el iris del amor se tornasola
esperando que el jilguero lo confronte.

Sus espigas acicalan los florales
en silvestres serranías y arrabales
cobijando con sus hojas los capullos.

El osado acariciar de los arrullos
junto al gozo placentero de las rosas,
nos regalan sus beldades milagrosas. 

Como finas damiselas van prendidas
de la historia y sus más bellas tradiciones,
junto al mito atesorando bendiciones
son de Cuba las mimosas consentidas.

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