Encuentro...



El celeste tornasol del horizonte,
va al encuentro del crepúsculo dormido
y enternece el oropel de los suspiros,
cual plegaria luminosa de los montes.


El néctar inocente que no esconde
el arcano tornasol del acertijo,
sigiloso en el encuentro clandestino,
deja arpegios en el aura de los bosques.


Es ventisca placentera y reservada
la celeste comunión tan esperada,
que matiza el abalorio de pasiones.


Y la Luna que emociona sus instintos
en el diáfano crepúsculo divino,
sigue regia como cómplice de amores. 

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