El Amor se hizo Hombre.

El invitado de honor llega con su radiante luz desde Belén en un pesebre humilde, sin lujos, y le abrimos las puertas del corazón para que se quede para siempre. Trae la aureola divina de la esperanza y de la paz para con todos lo hombres del planeta. Llega santo y puro con un corazón de niño que regala esa dulzura sublime en su primer llanto y en su más tierna sonrisa.
Nochebuena, símbolo de paz y amor, pero también noche para compartir, para perdonar, para llenarnos de esperanzas de un mundo mejor,  transparente, diáfano, cordial, un mejoramiento de la esencia humana en busca del camino y de  la verdad hacedora de vida en la PRESENCIA de ese Dios Amor que nos bendice con su comprensión y con su perdón.
Cuando suenen las campanas de Belén y la luz de la estrella ilumine el hogar y los saludos de Feliz Navidad te avisen que es Nochebuena, mira al cielo y busca la estrella más grande, allí será nuestro punto de encuentro,no importa las distancias ni las latitudes geográficas, el amor del Cristo Niño no reconoce fronteras, y estaremos unidos en su Espíritu aclamando:
“Paz y Amor para este mundo”.
La Navidad nos une en el espíritu santo y nos invita a vivirla cada segundo en nuestro caminar cotidiano. Bendita sea la luz de su infinito amor; y el poder que fortalece vidas, cuando Jesús nos mira desde el fondo de nuestros corazones y guía los pasos por senderos de amor.



Belén nos llega con luces de humildad y de añoranzas,
en un pesebre sagrado en noche buena y callada.
María madre divina corredentora de almas
distes el Sí de la vida al ángel de la esperanza.


En la aceptación sublime de la elegida sagrada,
el Espiritu colmaba de plenitud su fragancia.
En la virginal sonrisa daba vida a la Palabra
y el Verbo se hacía hombre para redimir las almas.

Belén nos llama y redime los pecados sin venganzas,
abre las puertas del cielo y en una estrella lejana,
acerca los corazones al Nazareno que alaban,
los ángeles y los pastores en  tan humilde morada,
donde el Amor se hizo hombre y nos trajo la esperanza.







Comentarios

  1. Jesús, es la causa y la razón de ésta y todas las Navidades, entonces para Él y solo para Él; debe de ser el festejo, este período de adviento que prepara los caminos al Señor de la historia.
    Démoles a Dios lo que es de Dios. Que esta Navidad sea de un verdadero recogimiento espiritual, con un acercamiento verdadero y genuino con el autor de la vida.
    Celebremos a Jesús junto a su Madre bendita, los ángeles y los hombres y mujeres de buena voluntad y aclamemos juntos : Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres hoy y siempre.

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  2. María acoge el anuncio del Ángel y acepta ser Madre de Dios. Se entrega sin condiciones: He aquí a la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra (Lc.1, 26-38). Y María comienza a ser la Madre de Dios. El Verbo se ha hecho carne al calor de su corazón por obra del Espíritu Santo.
    La Madre de Dios ha realizado donación total, consciente y libre, de todo su ser: alma y cuerpo, vida y corazón. Donación en fe, esperanza y caridad.
    María Madre nos ofrece maternalmente el misterio de Cristo, de la Iglesia, de la vida, de los sacramentos, la santificación y de la salvación .
    María nos conduce a Cristo. Santa María Madre de Dios bendita seas entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu viente Jesús. Gracias por ser puente y camino que nos lleva hacia tu Hijo.

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