Cuando suspira


Haciendo del remanso su fortuna

el tiempo nos ofrece cada arpegio,

confirma lo esencial, lo que es egregio

y expone su verdad fiel y oportuna.


Reemplaza a la malicia inoportuna,

se crece en la bondad del florilegio

que versa la ilusión de un sortilegio,

 teniendo como cómplice a la Luna.


Y entonces nos conduce la esperanza

al claro porvenir que nos inspira, 

sumándose al amor y a la confianza.


Exorna el horizonte de la lira

el fúlgido rocío en su añoranza,

que orla lo feraz cuando suspira.


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