Y busca


Regalan mil conciertos estivales
los tórridos acordes de la noche,
aquella que ha vencido tu reproche
y busca acariciar los madrigales.

Ofrece sus arpegios a raudales
el fértil pentagrama en su derroche,
concilia esa ilusión de medianoche
y busca entre sus notas las señales.

El canto de la brisa desde el monte
contagia con el ritmo que da vida
y entiende el palpitar del horizonte.

La magia del hacer que nos convida
al verso melodioso en su remonte,
nos deja su quimera entretejida.
  

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