Dejando sus caricias

Que suele amanecer en las mañanas
el suave rosicler cual sortilegio,
nos llega con el trino del arpegio
dejando sus caricias soberanas.

Ambiente de pasión en las ventanas
que saben del sublime florilegio,
se expanden para amar el privilegio
de azares entre letras cotidianas.

Y busca en el vergel el paraíso
que alcorza la sublime primavera
y entiende del poder del compromiso.

Abraza entre sonrisas la quimera
siguiendo el corazón que de improviso
se inspira en el oasis de la espera.

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