Y sabe del suspiro


Te abrigas en mis brazos ya vacíos,
desnudas los caprichos con tus besos
melosos, indiscretos y traviesos
perdidos en ardientes desafíos.

No hay sombras ni dudosos atavíos
que cambien los sentires que confesos,
entregan sus pasiones sin excesos
buscando amaneceres entre estíos.

La entrega hace lo suyo encantadora
vertiendo su placer irreverente
tentando el corazón tan seductora.

Y sabe del suspiro vehemente
fogoso en la algarada que enamora
queriendo eclosionar en su torrente.


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