Sin revanchas




El saber vislumbrar con los ojos del alma
ese mundo interior en su fiel desafío,
es poder regresar cada otoño al estío
y al verano besar sin temor y con calma.

Es poder descubrir el misterio que habita
y el sabor esencial de la noche de espera,
es saber perseguir la anhelada quimera
y al instante sentir que con fuerza se agita.

El querer abrazar la belleza callada,
 la bondad no envilece, ella brilla sin manchas
 conquistando el poder siempre libre y osada.

La que siente el valor del amor a sus anchas
extendiendo el edén con su tierna mirada,
para así complacer la verdad sin revanchas.



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