La fe siempre nos salva (Parte II)



Sabiendo que la  fe siempre nos  salva,
 motiva  intensamente el día a día
 en tanto esa esperanza desde el alba
 nos muestra su esplendor con osadía.

Es fragua que endurece, nos enalba
blanqueando hasta el pesar de la agonía,
construye milagrosa en su porfía
e impera vehemente mientras ralba.

Es cierto que cual fénix se levanta,
renace consistente, sin rencores
y obrando humildemente se adelanta.

Supera el intrigar de los rencores,
con firme decisión ella suplanta
la odiosa tempestad de inquisidores.





ralbar: levantar.
Dar la primera reja de arado a las tierras.


enalbar.
(Del lat. inalbāre, blanquear).
1. tr. Caldear y encender el hierro en la fragua hasta que parece blanco.

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