Atándose a la musa




¿Quién dijo que el poeta se ha cansado,
que llora enternecido ante el olvido?
¿Quién dijo que en su tiempo se ha perdido
obviando lo vivido en el pasado?

No es cierto, solo aclama desmedido,
palpita en cada letra que se escapa,
atándose a la musa que lo atrapa
en torno a su universo incomprendido.

Intenta escudriñar cuando destapa
aquello que es humano en apariencia,
dejando a la divina providencia
el juicio ante el odioso que agazapa.

Defiende su verdad con vehemencia
no juzga con su tinta, mas denuncia
la oscura perversión y se pronuncia
en contra del descaro y la insolencia.






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