El arrullar del sortilegio





De amor, enamorados se confiesan
suspirando los dos con vehemencia,
entrega pasional sin resistencia
en tanto los silencios atraviesan.

Se mezclan conmovidos, se interesan,
se miran a los ojos sin licencia,
no buscan ni convenio ni sentencia
tan solo la verdad que se profesan. 

Se siente el arrullar del sortilegio
que deja su algarada entre quimeras
y el eco que armoniza con su arpegio.

Es como anticipar tantas esperas
y el cenit del versar un florilegio
en medio de añoradas primaveras.


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