Madre de Luz



¡Oh Madre del amor, las esperanzas,
mambisa del terruño caribeño,
me acerco a la humildad de tu silencio
leal en el sudario o la algazara!
Oh Madre del consuelo y de la alianza
virtuosa de la fe que no traiciona,
paciente misionera en las auroras
testigo del hacer sin arrogancias, 
genuina en el espíritu que adora
la infusa humanidad que se aquilata.

¡Oh Madre de la Luz que vida irradia 
celosa vigilante  en los desvelos,
que sufre las desdichas de su pueblo
y nunca pierde el alba en la mirada!
El aura de la estrella soberana
defiende con honor su vehemencia,
presume del estío en las riberas
abraza en las impávidas jornadas,
no importa si es otoño o primavera:
su manto celestial siempre nos guarda.








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