Tarde intensa de tormenta y desatino


Tarde intensa de tormenta y desatino
cuando el céfiro impetuoso la pondera
y el ocaso entre las sombras vitupera
con el llanto del rocío peregrino.


Fuga indemne del silencio en la penumbra
cuando azota el vendaval cual sinfonía,
si preludia en su vaivén la melodía
y pregona la añoranza que vislumbra.


Caen las hojas, se humedecen horizontes
al compás de la nostalgia tentadora,
que ataviada del anhelo en cada aurora
funde sueños y esperanzas por los montes.


Siento el eco del rocío peregrino
y el azote de la brisa mañanera.
Danza el viento coronando su quimera
en la tarde de tormenta y desatino.


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