Valiente del destino

Yace el amor junto a la rosa, enredando las espinas con su velo azul. Yace paciente entre las sombras con lágrimas de sangre y entre dos mundos, dos realidades, dos pasiones. Yace y suspira, siente la calma del silencio y la ira del reproche. No se amilana cuando le ignoran, ni se sonroja cuando le adulan, sigue enredado entre las rosas y las espinas, sangrando lentamente pero siempre dispuesto a esperar en medio de la noche y de las sombras, ese amanecer de luces verdes. Yace en todas partes, se siente poderoso en la victoria y otras  tantas incomprendido, intolerante, inaceptado, entre dos mundos, dos realidades, dos pasiones: Valiente del destino y eterno Peregrino. 


Aquí yace el valiente del destino
con velo de justicia entre las sombras,
yace el amor, latente y peregrino
y en  yerma soledad lloran las rosas.

Siente escapar su aliento en el camino
llagando el corazón que sangra sus intentos,
yace el dolor cansado, incomprendido
en sendas tan distantes, cual piélago de sueños.

Sabe luchar, más siente que se imponen
el odio y la maldad que asfixian y mutilan,
sabe mirar el alma  que se esconde
cobarde del bregar, punzando sus heridas.

Yace el amor con magia de retoques
y calma su ansiedad el eco que lo anima,
yace dispuesto anclando entre sus montes
buscando el pedestal glorioso de su estigma.

 
Yace en sudario primor de la fortuna,
 guerrero en el ocaso y Apolo del suspiro,
yace el amor diamante en la locura,
romance del dolor y eterno peregrino.











Comentarios

  1. Es muy hernosa poesia, es muy acertada para mi relacion que tengo con mi pareja, pero el amor vence toda barrera y solo el verdadero amor sabe el dolor del sufrir y la victoria cuando se vence todo obtaculo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas Populares

Con su ejemplo

Más allá de promesas.

Paloma, quimera, desvelo

Décimas a mi padre