Sentada Junto al Mar



Sentada junto al mar, con besos en el alma, 

la vasta intensidad del cielo ante los ojos,

azar de la añoranza aflora desde el alba

irrumpe en el desierto atávico de asombros. 


Sentada en la angostura marina de la nada

 tocada por la brisa que húmeda le abraza,

 divina soñadora, dilecta en la esperanza

 y azares inasibles mitigan las nostalgias. 


Sentada junto al mar, perdida en el contraste

 azul de inmensidad, cual piélago divino

 y escriben sus memorias los velos indulgentes,

 benévolos de intentos y sueños compartidos. 


El halo del insomnio que vence las tinieblas,

 conspira en su desvelo cual brisa del poeta

 y en céfiros destellos inspira con sus letras

 el mundo de los versos testigos de su entrega.

 

Sentada entre recuerdos de húmedas sonrisas

 el indeleble arrullo de olas como enigmas

 y ambiguas confusiones cautivan sibilinas,

 el canto que armoniza arcano entre las rimas. 


Sentada junto al mar regresa la alborada,

 recoge en su cabello la brisa y la fragancia

 testigos del desvelo, salitre de su alianza:

 cual piélago de versos y oasis de palabras. 



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