En el Albur del Silencio Confeso

 


Te anidaré florilegio tentado

cuando al vibrar con el verso en mi boca,

he de atrapar la memoria que evoca

el rosicler nigromante gozado.


Te asumiré cual placer silenciado

cuando el soñar con la lira provoca,

délfico edén que preclaro sofoca

la noche azul del encuentro velado.


Y junto al mar del deseo genuino

dejó su estigma el atávico beso,

cual seducción de tu andar peregrino.


Inquieto azar del elixir travieso,

néctar frugal del lirismo divino

en el albur del silencio confeso.




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