Y podamos entonces



Golondrina te llevas el proyecto de un alma,
la utopía guardada cual tesoro  en su vida
tantas cosas, silencios, la palabra perdida,
el vigor, los anhelos, la ilusión y mi calma.

Golondrina me quedo con la musa olvidada,
ella vino en mi auxilio, prometió ser mi aurora,
la que imprima su huella como fiel preceptora
y aleccione e inspire  esta fuerza apagada.

Golondrina, recuerdo la feliz primavera
la que fue el fiel remanso en las noches de luna
y cuestiono el desvelo que ignoró la promesa.

Hoy  deseo que vuelvas con la osada franqueza,
que el ocaso no deje de mostrar su fortuna
y podamos entonces perseguir la quimera.



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