El néctar del suspiro

Mis labios de tus besos ya bebieron
el néctar del suspiro sublimado,
 el gozo del edén idolatrado
su délfico placer reconocieron.

La noche y la esperanza convergieron
en medio de un delirio consagrado,
fluyendo en el elixir revelado
el éxtasis que juntos prometieron.

El cenit cual magnífico apogeo
 irrumpe en su frenética locura
y escala hacia la cima del desvelo.

Se escucha en el vigor el balbuceo
cual eco de una entrega sin mesura
que inspira el surtidor del fiel anhelo.





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