Esa niña .


Esa niña que lleva mi alma en su mirada,
 inocente en la ingenuidad de una sonrisa,
no repara misteriosa en la agonía,
de aquel que su maldad lleva en su frente.


 Frágilmente me sostiene la palabra
 que brota sutilmente de mi alma,
cual manantial que en cascadas de esperanzas,
intempestivo rompe en lágrimas sus ansias.


Vuelve a mí esa niña que no pierde la ternura,
que se cubre del verdor de una mirada limpia.
Vuelve a mí, hastiada de besar la oscura cobardía
 para escribir en versos la magia de los días.


Esa niña que lleva mi alma en mis angustias,
se viste de añoranza y en virginal desvelo,
espera en desafío, atávicos senderos
 luciendo el resplandor: cual ónfalos de sueños.


Esa niña que clama  genuina de esperanza,
 se mira en la mirada cansada de mis sueños,
ilusa en su renuevo, filigrana que alcanza,
auténtica  utopía: quimeras de mi estro.



Esa niña poeta, creadora de  versos,
que conquista las musas en el delfos de sueños,
dibuja los quijotes amantes de su templo
cual notas que seducen  melodiosos arpegios
con acordes del alma y el primor de los besos.




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