Susurros




Irrumpen los desvelos confidentes,
susurros de los ángeles que evocan
el cénit de un adagio entre caricias
fluyendo entre los versos indulgentes,
en tanto en la algazara de primicias
los délficos placeres se sofocan.  

Insignia en el crisol que purifica
por medio de la fe que nunca muere,
depura el sufrimiento en la cordura
eterna del amor que no claudica,
no importa si arrebola en la censura:
el óleo diviniza cuando hiere.

La hiedra y el castaño en las colinas
abrazan el crepúsculo naciente,
suspiran junto a notas celestiales 
los trinos de añoradas golondrinas,
en tanto los más tristes madrigales
ponderan la nostalgia evanescente.





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